La incorporación de huertas urbanas y semiurbanas es un fenómeno que se observa en varios hoteles y restaurantes de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires.
Por ejemplo, el restaurante Crizia –con una estrella Michelin– en pleno Palermo Hollywood, cuenta con su propia huerta. En el Hotel Intercontinental, situado en el casco histórico porteño, hay un lugar abierto al público donde se plantaron más de 150 vides de pinot noir, malbec y otras variedades. También se dispuso una huerta orgánica en el hotel Sofitel La Reserva Cardales.
Estos espacios verdes, antes nada habituales, atraen a los clientes y a la vez son una fuente de alimentos sanos y controlados.
¿Y si pusieras una huerta en la casa o el departamento que pensás vender, para atraer más compradores? Eso te permitirá, al mismo tiempo, disfrutar en tu mesa de verduras, hortalizas, hierbas aromáticas. Aquí te damos un paso a paso sobre cómo armar tu huerta.
Elección del lugar
Lo primero es seleccionar un lugar que reciba al menos 4 a 6 horas diarias de sol directo. O, en su defecto, luz natural abundante.
El sol es vital para la fotosíntesis, por lo que la ubicación puede ser una ventana con buena iluminación, un balcón o una pequeña terraza si la huerta se arma en un departamento o PH. La tierra de la huera debe drenar bien para evitar anegamientos que dañen las raíces. Un truco para ello es colocar una capa de grava o arcilla en el fondo del contenedor elegido. Y cerca de la huerta tiene que haber una canilla para facilitar el riego diario o frecuente.

Selección del contenedor
El huerto se arma en un contenedor donde se coloca tierra fértil, cuando la vivienda dispone de pocos metros cuadrados.
Los recipientes deben tener orificios en la base para permitir el drenaje y evitar la acumulación de agua.
La tierra tiene que ser la adecuada para cultivos, que proporcione buena sujeción a las raíces, retención de humedad y nutrientes esenciales. Lo ideal es la tierra biológica enriquecida con compost orgánico o humus de lombriz.
La cantidad de la tierra a emplear en el contenedor varía según el cultivo. Por ejemplo, la lechuga requiere unos 20 cm. En cambio, el tomate y el morrón necesitan más espacio para el desarrollo. Los contenedores se hacen con macetas nuevas o usadas, cajones de madera u otro material firme que pueda ser agujereado en su base.
Si el huerto se instala en una casa, un pequeño espacio en el jardín es suficiente pero siempre con la adecuada preparación de la tierra.

Selección de plantas
Es recomendable empezar con plantas de crecimiento rápido. Las hierbas aromáticas –albahaca, perejil, cilantro, menta– son ideales por su tamaño.
Así mismo, las verduras de hoja –lechuga, espinaca–, los rabanitos y los tomates cherry se adaptan bien.
Es vital elegir plantas de temporada y adecuadas para el clima local, ya que requieren menos recursos y se obtienen mejores resultados.
La combinación de diferentes tipos de plantas –aromáticas junto con hortalizas y algunas flores– ayuda a controlar plagas de forma natural, mejorando la salud del huerto.
Siembra y trasplante
Toda huerta nueva se inicia con semillas o con plantines ya germinados. Para las semillas, se aconseja germinarlas primero en contenedores pequeños, utilizando tierra húmeda y porosa. Cuando los plantines tengan entre 3 y 4 hojas o alcancen de 15 a 20 cm de altura, se trasplantan cuidadosamente al recipiente definitivo.
Al plantar, se debe dejar espacio suficiente entre cada especie para permitir su desarrollo y evitar la competencia por nutrientes.

Riego
El riego es un aspecto crucial: debe ser frecuente pero en pequeñas cantidades para evitar saturar la tierra. Es preciso usar regaderas con pico o flor para que el agua caiga suavemente y, así, impedir la erosión de la tierra.
La humedad debe mantenerse sin formar charcos. Conviene efectuar una inspección diaria con el objetivo de controlar las plagas o los signos de estrés hídrico.
También es recomendable añadir abono orgánico o compost cada cierto tiempo, a fin de mantener la fertilidad del suelo y favorecer el crecimiento vigoroso. El cuidado de una huerta solo demanda unos 40 minutos al día.
Un diferencial
Una propiedad con una huerta es un diferencial que la inmobiliaria que se elija –si está actualizada acerca de las tendencias y del comportamiento del consumidor– sabrá aprovechar en las fotos y videos que subirá a sus redes y a su sitio web. También en las descripciones y en los comentarios hechos a las visitas que se acerquen a conocer la vivienda.
Y mientras llega la futura adquirente o el potencial comprador, la familia propietaria disfrutará de alimentos frescos, nutritivos.

