El libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, de la psiquiatra española Marian Rojas Estapé, es un best-seller que le permitió a muchas personas encarar de otra manera la vida. Y es una buena ayuda si estás pensando en mudarte o ya mismo buscando otra casa, departamento o PH. Aquí hay 5 consejos extraídos de esa obra.
1. Entrenar el sistema de atención
El primer principio del libro es entrenar el foco atencional: lo que se mira con atención se amplifica en el cerebro y moldea la experiencia de cada persona. En la búsqueda de una propiedad, esto significa pasar de “ver todo lo que hay” a “buscar con criterio”.
Para ello, hay que definir de 3 a 5 elementos no negociables en la nueva vivienda deseada. Por ejemplo, zona, cantidad de ambientes, luz natural, seguridad. Y también es preciso establecer de 3 a 5 deseables: balcón, cochera, amenities.
El resultado: se reduce la sobrecarga de opciones y se evita la parálisis por análisis, que se da al visitar portales inmobiliarios con cientos de publicaciones.

2. Elegir cómo interpretar la realidad
Rojas Estapé insiste en que no se trata de positivismo tóxico, sino de elegir la interpretación que habilita a actuar.
En la búsqueda de una nueva vivienda, los “no” y los imprevistos son constantes. Por caso, alguien se adelanta y ofrece más por una propiedad que aparecía como óptima, el crédito se demora o el dueño se arrepiente.
Ante cada contratiempo, hay que cambiar la pregunta interna “¿Por qué a mí?” por esta: “¿Qué me está enseñando esto sobre mi proceso?”. O esta otra: “¿Por qué no me funciona?”, por “¿Qué ajuste necesito hacer en mi criterio, timing o estrategia?”.
Por ejemplo: si una persona pierde varias propiedades por precio, es una señal de que su presupuesto está por debajo de los valores de la zona seleccionada. O si las visitas le generan ansiedad, quizás necesita filtrar mejor antes de acercase a una unidad en venta o ir acompañado por alguien.
3. Rodearse de “personas vitamina”
Uno de los conceptos más conocidos del libro es el de las “personas vitamina”. Son las que contagian energía, claridad, calma.
Buscar una vivienda solo, con el teléfono celular y un portal de propiedades, es posible pero poco inteligente emocional y estratégicamente.
Es imprescindible identificar a una persona “vitamina”: un agente inmobiliario de confianza, que filtre opciones reales, negocie y explique los riesgos; o alguien cercano, familiar o amigo, que acompañe a visitar unidades en venta y ayude a mantener el criterio cuando la emoción suba; o un individuo que haya pasado por lo mismo, y pueda contar qué le funcionó y qué no.

4. Nombrar y gestionar las emociones
La autora subraya la importancia de entender y nombrar las emociones para que no lo dominen a uno. En la búsqueda de una propiedad, las emociones clave son 4: miedo –a perder la oportunidad, a endeudarse–, ansiedad –por el tiempo, la mudanza–, entusiasmo –por el “hogar ideal”– y, a veces, frustración.
¿Cómo luchar con esto? Es sencillo: antes y después de cada visita hay que escribir qué se sintió y por qué. Con el tiempo se descubrirán constantes. Por caso: “Me angustian los departamentos oscuros” o “Me entusiasmo con los amenities y después me arrepiento”.
5. Conectar la propiedad con el propio proyecto de vida, no solo con el “tener”
El libro recuerda que la felicidad está más en el “ser” que en el “tener”. Y que los objetivos deben alinearse con un proyecto de vida.
Antes de elegir una propiedad, hay que preguntarse: “¿Qué vida quiero vivir en los próximos 3 a 5 años en cuanto a trabajo, familia, estudios, tiempo libre?”. También: “¿Esta propiedad me acerca o me aleja de ese proyecto, en lo referido a tiempos de traslado, espacio para trabajar o estudiar, seguridad para la familia, posibilidad de ahorrar o invertir?”. Y finalmente, “¿Estoy eligiendo esta propiedad por presión social, por imagen o porque realmente responde a mis necesidades?”.
Cuando la propiedad se conecta con un propósito como “Un lugar donde pueda trabajar tranquilo”, “Un barrio donde mis hijos caminen seguros” o “Una inversión que me dé paz financiera”, la decisión se vuelve más clara, menos forzada.

Cómo pensamos en Pozzi Inmobiliaria
Cuando una persona se acerca a Pozzi Inmobiliaria para comprar una casa con el fin de mudarse, le sugerimos que nunca, en el proceso, hay que decidir desde el pánico pensando “Me van a ganar de mano”. Ni desde la euforia, imaginando que uno encontró la “propiedad ideal”.
Como dice Rojas Estapé, “las cosas buenas no llegan por casualidad, sino por casualidad”. Lo que se cultiva internamente se proyecta en la realidad de cada uno. Aplicar estos principios a la búsqueda de una propiedad no garantiza que se encuentre justo justo lo que se desea. Pero sí que se llegue a una decisión más consciente, con menos desgaste emocional, y más alineada con quien uno es y hacia dónde va.
Por favor, llamanos si tu proyecto es mudarte a un lugar que genere un cambio positivo en tu vida y en la de tu familia.

