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¿Estuviste pensando en mudarte a una casa, un departamento o un PH más grande o más chico? ¿O tal vez mejor ubicado? ¿Vas y volvés con ese pensamiento sin llegar a una decisión? Aquí te contamos cómo animarte a dar un paso adelante, porque muchas vecesmudarse es una de las mejores inversiones personales y financieras que uno puede hacer.

El arsenal de excusas

El cerebro humano, ese gran maestro del autoengaño, despliega un arsenal de excusas para evitar el cambio. Esas excusas no son caprichos: son mecanismos de supervivencia evolutivos que priorizan la estabilidad sobre el progreso.

En Pozzi Inmobiliaria hemos escuchado esas justificaciones cientos de veces. Desde parejas que posponen la compra de su primera vivienda, hasta inversores que se arrepienten de no haber actuado antes.

Aquí vamos a mostrarte las 7 excusas más frecuentes para no mudarte, y consejos prácticos con el objeto de superarlas a fin dar el salto.

1. “Mudarse es demasiado caro y el mercado está inflado”

El miedo al costo inicial es el rey de las excusas. En Argentina, con la inflación y las variaciones del dólar, muchos piensan: “¿Para qué mudarme si todo sube?”.

El cerebro magnifica el costo inicial, ignorando los beneficios a largo plazo como la valorización de las propiedades en áreas como, por ejemplo, Zona Norte.

La solución es calcular el costo de oportunidad. Pagar un alquiler puede costar más en 5 años que una hipoteca. Además, hay  simuladores disponibles en el sitio del Banco Central que demuestran que una mudanza estratégica multiplica el patrimonio.

2. “Me encanta mi barrio actual. ¿Para qué cambiar?»

La nostalgia futura por el “barrio perfecto” es un clásico. “Aquí conozco a todos. Hasta al dueño del kiosco”, susurra el cerebro, romantizando lo conocido.

¿Y si el barrio ya no se adapta al actual estilo de vida de uno? Hay familias que preferirían, por ejemplo, un entorno más verde y sin embargo se aferran al pasado.

Se han desarrollado estudios psicológicos como los dirigidos por Daniel Kahneman –ganador del Premio Nobel de Economía–, sobre el “sesgo de status quo”, que explican esto: el dolor de la pérdida pesa más que el placer de la ganancia. La solución es visitar propiedades en venta sin compromiso, en barrios o zonas que poseen lo que uno hoy desea.

3. “Mudarme es un estrés innecesario”

El cerebro pinta un apocalipsis para disuadir a la persona: camiones, roturas, discusiones. En general, el 70% de los individuos que emprendieron una mudanza admitió que el proceso los aterrorizaba, pero el 90% lo calificó de “fácil” una vez hecho.

La solución es contratar mudanzas llave en mano. O dividir el proceso en fases: la tasación, la escritura y la mudanza pactada en 60 días. Es vital recordar que el estrés es temporario y la nueva casa es para siempre.

4. “El momento no es el adecuado: espero que baje el precio”

“Con las próximas elecciones en puerta o la economía que no arranca, es mejor esperar”, suelen decir algunas personas. Esta procrastinación eterna no toma en cuenta los ciclos del mercado. Por ejemplo, las propiedades en el Gran  Buenos Aires subieron por la demanda pospandemia.

Por eso, se dice que esperar es como apostar contra uno mismo. La solución consiste en analizar los datos que brindan gratuitamente los sitios web de Zonaprop y Reporte Inmobiliario.

5. “Mi casa actual está bien, no necesito más”

Se trata de un conformismo falso: “Tengo tres ambientes, ¿para qué cuatro?”. Sucede que el cerebro minimiza las necesidades futuras. Por ejemplo, los hijos que crecen y necesitan cuartos separados, o la llegada al hogar de los padres que ya no pueden vivir solos.

La solución es pensar y escribir cómo será la vida de la familia de aquí a 10 años. Eso brinda una perspectiva más que interesante.

6. “¿Qué dirán los demás?”

La frase de los padres “Es una locura. Quedate donde estás”, es sumada por el cerebro a su menú de excusas. Es que este órgano busca la aprobación para evitar el rechazo. La solución es enfocarse en las propias metas, ignorando las opiniones y priorizando la calidad de vida.

7. “No sé por dónde empezar”

Esto es la llamada “parálisis por análisis”. El cerebro inventa la complejidad para no actuar. La solución es empezar por lo simple: contactar a una inmobiliaria para una tasación sin compromiso ni costo.

Invertir en felicidad

En Pozzi Inmobiliaria sabemos que superar estas excusas requiere acción. El cerebro trata de proteger a la persona, pero es ella la que debe decidir. Lo central es recordar que mudarse no es un gasto: es invertir en felicidad. Por esto te invitamos a que nos escribas o nos llames ya mismo.

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¡Muchas Gracias!

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