La buena vida y la aventura de buscar una nueva propiedad

La viajera, escritora y especialista en comunicación Patricia “Pato” Sclocco cuenta en su obra “El libro de viajes de La Buena Vida” la búsqueda de la que hoy es su actual casa. Y esa tarea la encaró desde el placer e incluso desde la diversión.

Es todo un ejemplo a seguir. En particular para vos, que quizá en este momento te estás planteando pasar a una vivienda más grande o tal vez más chica, con un balcón terraza o con mucho jardín, o ubicada en una zona con espacios verdes, o cerca de un río o una laguna.

Aquí reproducimos algunas frases del capítulo que la escritora le dedica a la búsqueda. Ella logró que esa búsqueda también fuera un viaje. Un viaje tan atractivo como los otros que relata en su libro.

“Los sueños que uno deja abandonados”

Mudarse es, muchas veces, un sueño que la persona posee. Y ese sueño puede surgir por varios motivos: por hallar una vida de mayor calidad, estar en contacto estrecho con los padres, los amigos, los hijos o los nietos. También, del lugar favorito para hacer deporte. “Pato” remarca la importancia de nunca dejar abandonado ningún sueño.

“Dudas y más dudas”

La duda es propia de alguien que hace su camino, tanto en la búsqueda de una propiedad como en la elección de su carrera profesional, de un trabajo, del armado de una familia.

La duda no es mala de por sí. Lo peligroso de la duda es cuando resulta paralizante, cuando no permite avanzar. O cuando le permite al cerebro aceptar una de las numerosas y creativas excusas que sabe inventar con una rapidez alucinante.

Por ejemplo: “Este momento del país no es el adecuado para mudarse” o “Acordate de Facundo, que hace 17 meses que visita propiedades y nada”.

“Una noche sentí que era el momento”

A veces, sucede una epifanía. Es un momento de lucidez suprema, un instante en que el instinto dice: “¡Adelante!”.

¿Y si eso no llega? Es muy posible que no llegue de modo espontáneo. Por eso, es preciso ayudar a que suceda mediante la observación de propiedades en la Web, consultando a amigos y familiares, visitando el barrio deseado, preguntando ahí a comerciantes y encargados de edificios, visitando los locales de los corredores inmobiliarios.

“Al fin lo decreté”

¿Qué significa “decretar”? Es el instante en que la persona decide mudarse de un modo concreto, firme.

Decretar es darle la orden al cerebro de que algo va a ocurrir. No algo mágico o sobrenatural, sino algo para lo que ya se cuenta con las herramientas precisas.

“No te des por vencida”

Una amiga de la autora le dio el consejo de no darse por vencida, no claudicar. Mientras “Pato” buscaba, se encontraba con algunas decepciones. Por ejemplo, un PH que prometía mucho en el sitio web, pero que al visitarlo era bastante distinto.

La búsqueda de la nueva propiedad implica no tanto una lucha contra el destino, sino una lucha interna.

Un combate contra esa parte de la conciencia que dice: “Bueno, no hay caso”, y la otra parte que incita: “Hay algo bueno esperándote. Solo se trata de seguir”.

“¡Voy para allá!”

A veces, aparecen propiedades magníficas pero el horario de la visita no entra en el espacio que la persona le asignó en su agenda.

En su libro, “Pato” cuenta que le había dado tal prioridad a su búsqueda que siempre encontraba un hueco. Y en uno de esos huecos halló lo que estaba deseando.

¿Qué es la buena vida?

Algunos individuos creen que la buena vida es volar siempre en la primera clase de los aviones. Irse de veraneo a Cinque Terre, en la Riviera Italiana. O tomar té solo de Fortnum & Mason. Se trata, en ese caso, de una visión sesgada, relativa.

La buena vida es encontrar en cada momento un resplandor, un rayo de luz. O el famoso medio vaso lleno.

En el día a día, hay muchos momentos de buena vida. Pero ciertas personas están tan absorbidas por las urgencias o los compromisos, que solo lo pasan bien en los 15 días de vacaciones que tienen al año. Sí, 15. ¿Y los otros 350 que hay en el calendario?

Buscar una propiedad para mudarse también puede ser parte de la buena vida. Y para que lo sea, solo hay que cambiar de actitud.

Recurrir a la ayuda de un corredor inmobiliario

Además de la opción de buscar un nuevo hogar por cuenta propia, existe la de delegarle la tarea de un corredor inmobiliario. El delegar también es, en parte, vivir la buena vida.

Ese profesional ayuda a ahorrar tiempo, a pisar sobre seguro –porque él sabe cuándo la escritura y demás documentos de la casa o del departamento hallado están en orden– y a negociar con éxito el precio y las condiciones.