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La adquisición de una vivienda es una inversión significativa y un proceso que implica múltiples consideraciones.

Al enfrentarse a ese momento, las personas pasan por diversos dilemas. Se trata de hechos que se deben aceptar o no. Quizás, algunos constituyen pequeños sacrificios en pos de un bien mayor.

Si te encontrás en esa situación, aquí te detallamos los más comunes. El objetivo es que, a partir de reconocerlos, puedas elaborarlos interiormente.

Ubicación vs. presupuesto

Uno de los primeros desafíos es equilibrar la ubicación deseada con el presupuesto disponible.

A menudo, las propiedades bien ubicadas suelen tener precios más altos que las que se encuentran en barrios no tan deseados.

En cuanto al presupuesto, no debe olvidarse que existen gastos de escrituración y otros a restar del dinero del que se dispone para la compra.

Tamaño y comodidades vs. costo

Decidir el tamaño de la casa o del departamento soñado y las comodidades que se esperan encontrar, es simple.

El nudo surge cuando son más las comodidades que se desean que aquellas a las que se puede renunciar.

Una casa más grande con características adicionales como una piscina, un jardín amplio o un gimnasio, va a tener un costo mayor que una sin esos aditamentos.

Por ello, es central considerar qué características son realmente importantes para el futuro propietario y su familia.

Estado óptimo vs. reparaciones o refacciones

Algunas casas pueden estar en perfectas condiciones, mientras que otras exigen reparaciones o refacciones.

Y ciertos propietarios se sienten bien entrando en una vivienda que requiere cambios, mientras que otros no son muy afectos a las obras de albañilería o de otro tipo que deberán efectuarse al ingresar al nuevo hogar.

Tiempo de búsqueda vs. oportunidades

Encontrar la casa o el departamento perfecto, ideal, puede llevar tiempo, y a veces las oportunidades son limitadas. Las mejores unidades suelen estar pocos días disponibles a la venta.

Es preciso hallar un equilibrio entre tomarse el tiempo necesario para encontrar la propiedad adecuada, y la posibilidad de perder una buena oferta en el proceso.

Negociación vs. aceptación

La etapa de negociación implica, a menudo, un duelo emocional. Saber cuándo hacer una oferta, cómo negociar el precio, y cuándo aceptar o rechazar una contraoferta marca la diferencia en el resultado final.

Futuro vs. presente

Al comprar un inmueble es vital considerar no solo las necesidades actuales de quien va a adquirirlo, sino también sus planes a futuro.

¿Esa propiedad seguirá siendo atractiva cuando cambien las circunstancias –por ejemplo, cuando los adultos ya no puedan subir las escaleras hacia el primer piso–? O: ¿hay un cuarto de dormir extra si llega un nuevo integrante a la familia?

Inspección a fondo vs. emoción

En ciertas ocasiones, la emoción de encontrar una casa que ha deslumbrado a quien la visitó puede nublar su juicio.

Es fundamental realizar una inspección a fondo del estado general de la unidad, a fin de evitar sorpresas desagradables después de la compra.

La ayuda del corredor inmobiliario

Quien mejor puede ayudar al futuro comprador o a la potencial adquirente de una propiedad, es un corredor inmobiliario con trayectoria y prestigio. Él orienta a esas personas hacia la solución de los dilemas.

A menudo, esa solución tiene que ver con cambiar el enfoque y centrarse en lo que  tiene una propiedad antes que detenerse en lo que le falta.

Formar el destino

La compra de un inmueble implica –necesariamente– tomar decisiones informadas y bien meditadas.

Pero como ese tipo de compra no es algo habitual en las personas en general, merece la pena valerse de la experiencia acumulada de un corredor para discernir cuál es la mejor opción.

Además, la decisión de adquirir un bien inmueble tiene una incidencia mucho más grande de lo que parece.

Por eso, el especialista estadounidense en coaching Tony Robbins –autor de best sellers como “La fuerza de la vida” y “Poder sin límites”– escribió: “Es en los momentos de decisión cuando se forma tu destino”.

Por lo tanto, resulta vital estar prudentemente acompañado y asesorado en ese momento tan crucial.

¡Muchas gracias!
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