Una casa o un departamento, por muy amplios y luminosos que sean, necesitan siempre un toque para atraer el interés de sus futuros compradores.

Ese toque lo dan, entre otros, los rincones temáticos.

Aquí te mostramos cómo se crean y con muy pocos recursos.

Dar una idea

Un rincón es, simplemente, un agrupamiento de elementos que den una idea de tranquilidad o de actividad.

Un ejemplo: en una esquina de un cuarto, un rincón se arma colocando una silla mecedora, un pequeño taburete con libros y una lámpara.

La potencial compradora que visite la casa va a imaginar, fácilmente, cómo sería disfrutar de ese espacio.

El protagonismo de las plantas

Un green corner es un rincón donde las plantas son las estrellas.

En lugar de tenerlas todas dispersas en un balcón, se las puede agrupar en una esquina y complementar la escena con dos sillas plegables y una mesa chica.

Así de simple.

Libros ocultos

En una cocina, es factible crear un rincón colocando una mesa alta pero no grande, taburetes, una lámpara baja, un kit de cuchillos y dos libros de cocina.

Libros que quizás ahora están guardados y ocultos en una biblioteca.

Al sacarlos de su ámbito e integrarlos a un espacio temático, adquieren otra dimensión.

Como se ve, no se trata de invertir dinero en comprar objetos nuevos, sino de usar el ingenio para reutilizar lo que ya hay.

Un mismo almohadón, por ejemplo, colocado en un rincón va a “rendir” más -visualmente hablando- que si se lo deja donde ahora está

Además, esa especie de escenografía que se construye para el futuro adquirente de la propiedad también la van a disfrutar quienes habiten la casa o el departamento hasta que logren venderlo.

De modo que el beneficio es doble.

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